En los ojos de una bicicleta. DÍAS 3 y 4
13 de abril.
El 13 de abril salí temprano desde San Isidro de Puntarenas hasta el faro en el extremo del Puerto. Lo que llamamos La Punta.
Abordé el ferry de las 7:30 a.m. hacia playa Naranjo.
En esa terminal y a esa hora, cielo, tierra y mar mezclan colores predominantemente blancos celestes y azules de diversos tonos.
Al arribar al otro lado del golfo sentí que ahí realmente empezaba la aventura.
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¿Qué vieron los ojos Karla, los días 1 y 2 de este viaje?
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Comencé a pedalear desde playa Naranjo por la ruta 160.
A los dos kilómetros se llega al cruce Bajo Negro. Ahí dejé el pavimento y tomé el camino de grava, o "lastre" para ingresar poco después a un lugar llamado Roma del Mar que lleva a playa Lisa.
En esta playa hay un restaurante donde se puede disfrutar tranquilo una cerveza para reponer los necesarios líquidos vitales y luego continuar.
La propiedad tiene un bonito camino de tierra que bordea la costa con algunos árboles gigantes.
Este día, el tercero del viaje, luego de un recorrido bastante breve de poco más o menos 5 o 6 kilómetros, llegué a la playa Sontolar. Eran como las once y media de la mañana.
Esta playa me encantó.
Es solitaria: cero turistas, cero luces, cero negocios, cero cabinas, cero agua, cero servicios, cero carros y cero bulla humana.
Solo naturaleza viva.
Decidí pasar la noche en este bello escondite.
Sin embargo, no me fue fácil acampar en ella porque la playa es estrecha. Me costó encontrar un lugar lejos del barrio de los cangrejos rojos de grandes tenazas y del barrio de los zancudos que habitan y se crían en un suampo cercano.
Además, la estrecha playa está arrinconada contra una pared de roca con algunos árboles secos y cactus que amenazaban caer sobre mi leve toldo.
Por otra parte, en una playa estrecha uno debe considerar que al subir la marea le puede anegar el campamento.
Tomando en cuenta lo anterior, por si acaso, decidí amarrar a Karla y a las alforjas a un árbol.
Resueltos esos detalles de sobrevivencia, encontré un rincón adecuado. Ahí armé el toldo, me cociné un arroz con atún y un café.
El resto de la tarde lo gasté en vagabundear por ahí entre las rocas.
Finalmente, disfruté de un dilatado atardecer para enseguida abrazar la noche en la más profunda oscuridad y soledad.
El segmento en rojo corresponde al trayecto entre playa Naranjo y el cruce Bajo Negro donde se abandona la ruta 160.
Mapa del recorrido del día 3.
El trayecto en gris, corresponde al trayecto desde Bajo Negro, por camino de tierra hasta playa Lisa y de ahí sigue hacia playa Buenos Aires al lado de Caña Blancal y termina en playa Sontolar.
14 de abril
Temprano me hice un desayuno ligero sentado sobre un viejo tronco caído que conmigo contemplaba en silencio el amanecer del 14 de abril.
Salido y bien posicionado el sol, dejé Sontolar no sin antes despedirme de la plácida experiencia que me dejó el lugar.
Cuando Sontolar quedó atrás, pasé por playa Leona y playa Lombricera.
Hacia las nueve de la mañana terminé en un bonito pueblo de pescadores llamado playa Blanca.
Encontré ahí una señora que alquila duchas. Luego de una buena "guateada" me compré un sabroso desayuno típico en un restaurante casero de muy buena atención y excelente cuchara.
En playa Blanca hallé gente sobradamente amable con quienes estuve conversando largo y tendido mientras cargaba el celular y el foco.
Fue aquí, en playa Blanca, donde decidí colocar el toldo y pasar la noche a la orilla del mar. Sin duda, un pueblito costero, seguro y con buen ambiente.
Mapa del recorrido del día 3.




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